En San Francisco lo teníamos claro. Lo difícil era saber por dónde empezar.
Durante la semana de ponencias con Level Up, varios compañeros me comentaron lo mismo: veían que la IA ya no es opcional, pero se sentían un poco perdidos con tanta herramienta y tanto ruido.
Yo me quedé unos días más con mi familia y volví con una idea: como a esto me dedico, puedo echar una mano a quien quiera dar el primer paso con algo concreto.